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Galería de Arte - Por Olga Jacob

 

EL PRINCIPIO

Y fue el Caos; el caos fue, y en él fue la nada: no había luz, no había movimiento, no había color, no había líquido, no había nada, ni la nada existía; solo la masa de gas, el todo gaseoso.

Y vino el Principio. El SEÑOR dijo hágase la luz: y la luz se hizo; se hicieron los colores, las texturas, las imágenes, las formas, se hizo lo líquido y lo material, la substancia, el contenido.

DIOS, imaginó y nos dio los amaneceres, la lluvia, los bosques, el mar; el ancho mar y la imaginación de los hombres. Tomó su paleta y pintó todo lo existente, todo lo del principio, todo desde el principio. Sabiendo que el hombre podría imaginar, guardó colores, escenas y texturas para qué seres excelsos, únicos, extraordinarios, los reprodujeran en sus sueños y los plasmarán como recuerdo para los otros, para nosotros, y así poder acercarnos a la gracia de
la imaginación del Todo Poderoso.

En este tiempo, y en todos los tiempos, entre nosotros ha habido y hay, entes, seres, personas, que viven una dimensión de cercanía a lo eterno, a la expresión del poder, al gozo real de la vida; seres que son una sinfonía constante de alegría y agradecimiento a la vida y a su Creador; personas que viven con regocijo y gratitud lo que les depara el existir.

Olga Alicia Domínguez Jacob, quien hoy se nos presenta como Jacob, la firma en pintura Jacob, es una de esas excepciones de la vida; mujer que ha vivido en los retos y para los retos, ha plasmado en sus obras, presentadas aquí como EL PRINCIPIO, esa cercanía a lo eterno, reflejado en lo abstracto de su obras y el universo que día a día rehace en Pescadores y Mensajeros; expresiones de un universo que premia la fe y la esperanza, que toma en
cuenta la espera del inocente, del que cree y se goza en ello. 

Los trabajos aquí presentados son una muestra de una técnica sui generis que poco tiene que ver con la pintura tradicional, son el resultado de un constante ir para adelante en la búsqueda del efecto, no de la aplicación de la fórmula. La pintura de Jacob no tiene nada que ver con lo previsible, con lo académico; hay quien lo describe como: accidente controlado; accidente o no, controlado o no, es un canto a la vida que sale del manejo de lo líquido, de los colores del alma; del manejo de los declives, del uso de: palitos, cucharas, pinturas, tintas, esmaltes, trapos, trapitos y, gozo, mucho gozo por la vida.

Olga utilizaba como medio el líquido para combinar, degradar, producir, engendrar, transformar el color y darnos con sus mezclas y mixturas sensaciones de  profundidad, textura y conjunto que nos remiten a lo solo visto por el Creador, los momentos e imágenes de los orígenes, del PRINCIPIO. 

Asomarse a esta serie es madurar con la vista lo imaginado por el autor, es participar en el proceso creativo y aportar con los ojos de nuestra experiencia en la conclusión del artista, es crear a partir de lo que nos produce e incita lo expuesto, para recordar en nosotros lo visto por DIOS.

La pintura de Jacob es un canto constante a la alegría de estar aquí, en esta vida, entre nosotros, con nosotros; es un canto que se entona sabiendo lo bendecidos que somos por compartir el mismo aire, el mismo espacio, el mismo tiempo, el mismo espíritu. Recordar universos, bosques, crepúsculos, alboradas, pensamientos de DIOS, es una actividad que Olga, Jacob, sabe hacer y lo hace con excelsitud. La obra que aquí se presenta no es parte de una corriente, una escuela o una moda; el trabajo de Jacob, aunque expresionista y abstracto, es el resultado de un sentir, de un querer; es, en fin, una expresión que al objetivarse se hace oficio. EL PRINCIPIO no sigue una corriente, no se identifica con una escuela, no reclama capilla pero lleva en si mismo la huella genética del Arte.

Septiembre de 2013

Hermosillo, Sonora

 

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